El arte del Compact Disc en el videojuego consolero!

 

De acuerdo, no hay nada que iguale el carisma de un buen cartucho… O si? 😉

Irá en gustos pero, sin desmerecer ni descartar el imperecedero formato clásico de nuestros queridos juegos, lo cierto es que el CD nos trajo más ventajas que inconvenientes…

Y es que al margen de los inherentes tiempos de carga al acceder a la información grabada en un disco compacto, la mayor capacidad de almacenamiento de los mismos, así como su inferior coste de fabricación, hicieron de tal formato el rey de las ludotecas!

Porque si el abaratamiento de su producción frente al cartucho era notabilísimo, el aporte que supuso al videojuego en cuanto a posibilidades multimedia fue brutal: la inclusión del vídeo, la mejora de calidad sonora, y el aumento del espacio disponible para extender los contenidos de los juegos, desplazaron al cartucho de su trono en el mercado.

Y si bien es cierto que el cartucho sigue imperando en las portátiles (partiendo de una lógica cuestión de tamaño), formatos como el LaserDisc, CD, DVD o Bluray han campado a sus anchas en el mercado desde unas hace décadas hasta la actualidad.

Además, como formato físico, el CD tampoco perdió tanto “misticismo” y carisma frente a los clásicos cartuchos. Bien editado, un videojuego en CD en los 90 contaba con una atrayente apariencia de cara a cualquier colección: cubierta de cartón, caja de plástico (transparente u opaca, y de la forma o diseño que la compañía de turno escogiera), una posible y elegante spin-card, carátula en forma de libreto-manual a todo color, y el bonito disco compacto serigrafiado con los correspondientes motivos decorativos referentes al juego en cuestión.

Y nada de ello repercutía en la posibilidad de que incluyesen su póster, postales o pegatinas referentes al juego, así como el conveniente catálogo de novedades de la desarrolladora o editora del juego. Todo lo atrayente a nivel físico del cartucho seguía allí, a excepción del formato propio de juego: ya no teníamos aquella sofisticada “plaquita” de chips envuelta en su preciosa carcasa de plástico, a insertar en la ranura de turno, ahora simplemente encontrábamos un fino disco al que procurar no rallar por su “cara de los datos”, jeje.

 

 

No obstante, los discos compactos parecen tener igualmente sus días contados frente a la irrefrenable expansión de la era digital y el almacenamiento online (“en la nube”, como gusta hoy denominar). Al igual que los cartuchos, los actuales Compact Discs (formato originario ya relegado casi exclusivamente a la industria discográfica), los DVDs y Blurays, tienden a disminuir su fabricación y distribución en pro de las ventas digitales y la reproduccion-ejecución vía “streaming”.

Llegará el día en que no sea necesario contar con el propio software en formato físico, ni siquiera adquirir una copia propia ni descargarla a un disco duro, bastará con acceder al servidor de turno donde se ejecutará en tiempo real, para que una vez jugado cerremos nuestra sesión hasta la próxima partida…

¿Será ese día el final de nuestras colecciones…? 😦 O será ese el día en que adquieran realmente todo su sentido!! 🙂

 

 

 


 

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